10 cosas que me sacan de quicio de los juegos de Facebook

Poca gente admite que los juega, pero quien más o quien menos cae en sus redes, para siempre o esporádicamente, a modo de prueba.

Ahora que nos acercamos a unos cuantos días de fiesta, y con la -triste, en mi opinión- vuelta de las notificaciones sobre juegos, es bueno echar un repaso a las cosas que más me sacan de quicio de los juegos de Facebook, que no son pocas.

Aún así, lo reconozco, vuelvo a caer. ¿Cómo lo hacen?

1. Las toolbars

Reconozco que no le tengo demasiado aprecio a las barras de herramientas, o toolbars. Por esto, me desagrada bastante cuando un juego intenta instalar algún tipo de complemento al navegador que, en teoría, tiene una mínima relación con el juego pero que, a la larga, lo único que hará es ocupar espacio y meterte publicidad.

Teniendo en cuenta el grado de adicción que estos juegos pueden generar, alguna gente es capaz de cualquier cosa con tal de ganar dinero virtual. Entre ellas…. instalarse estas apestosas toolbars.

Toolbar

2. Ventanas inacabables al abrirlo

En algunos juegos se muestra una ventana con información nada más abrirlo. Hasta ahí todo normal, si no fuera porque tras cerrar la primera ventana, aparece otra, y otra, y otra.

Especialmente si hace un tiempo que no entrabas en el juego, cuando vuelves tienes que jugar al “divertido” juego de cerrar las ventanas con las noticias viejas.

Ventanas inacabables

3. Demasiados iconos y promociones

Este tipo de juegos suelen ser sencillos en el planteamiento, por lo que se les introduce pequeñas variaciones para mantener el interés de los usuarios.

Estas mini-funciones, mini-juegos o mini-quests se agolpan con frecuencia como iconos alrededor de la pantalla (normalmente a la izquierda, o abajo) hasta que el juego se llena de iconos por todas partes.

Iconitos

4. Vender mi vida para poder jugar

Esto se podría aplicar a cualquier aplicación de Facebook, y es que la política de privacidad de Facebook deja de ser efectiva en tanto a que no se te da a elegir: o lo tomas, o lo dejas.

En resumen, si una aplicación te pide que le des tu nombre, foto, redes, amigos, e-mail, permiso para publicar en tu perfil y hasta las escrituras de tu piso, al final acabas aceptando.

Información personal

5. La barra de progreso

Un elemento bastante de moda en los juegos es la barra de progreso con la configuración de la cuenta. Como gente educada y analítica que somos, entendemos que si un porcentaje no está al tope, es que falta algo por hacer.

¿Pero qué? Seguramente vender tu alma al diablo: instalar una toolbar, hacerte fan, salir como hombre-pancarta a la calle para promocionar el juego o cualquier otra cosa que seguramente nunca se te pasaría por la cabeza hacer… si no fuera porque esa estúpida barra de progreso sigue sin estar en el 100%.

Barra de progreso

En este caso dudo que mucha gente caiga en el truco de seguir los pasos, pero siempre te hace sentir mal.

6. Los clones de los clones

La originalidad no es uno de los puntos fuerte de los juegos de Facebook. Parece que Dios repartió una serie de ideas, que las distintas compañías crean según su imagen y semejanza.

En resumen, si un día a alguien le da por la granja, al día siguiente hay 30 juegos sobre granjas. Parece que no se puede crear juegos de otra temática distinta a  cafés, mascotas, mafia, piratas, tesoros y demás. Lo peor de todo es que algunos clones son realmente patéticos.

Clones

7. Mendigar a los amigos

Se suele decir que más vale pedir que robar. En el caso de los juegos, sigue siendo cierto pero, aún así, tener que mendigar pidiendo ayuda a tus amigos cada vez que tu personaje virtual quiere pestañear, es un incordio.

¿Quién está jugando, tú, o tus amigos?

Mendigando a los amigos

8. El uso de CPU y memoria

Este tipo de juegos flash son auténticos agujeros negros del rendimiento. El uso del procesador se dispara hasta el máximo, y el consumo de memoria no se queda corto.

Si acostumbras a jugar mucho, más vale que tengas el PC bien refrigerado. Si es un portátil, además, tu batería durará un respiro. Y todo por poner unos cafés…

Uso de memoria

9. El dinero virtual

Siempre me ha parecido increíble que alguien sea capaz de pagar para tener un nuevo iconito virtual en el juego de turno, pero al parecer la proliferación de este tipo de iniciativas me hace pensar que más de uno pasa por el aro.

En resumen, unos pagan, y el resto nos conformamos con la basurilla de los elementos gratuitos disponibles.

Dinero virtual

Por 168 dólares te tomas unos cuantos cafés… de verdad.

10. Los vecinos

Otro aspecto común en estos juegos son los vecinos. Apareciendo normalmente en la parte inferior del juego, esto no me molesta en absoluto; en su lugar, lo que odio es que se necesite tener determinado número de vecinos para acceder a algunas funciones.

En resumen, tocará de nuevo spamear a tus amigos para que se instalen alguna aplicación o, en casos extremos, recurrir incluso a añadir a extraños, tan sólo para tener más vecinos en el juego de turno. ¿Es así como Facebook te ayuda a comunicarte y compartir tu vida con las personas que conoces?

Conclusiones

En resumen, los juegos de Facebook están ahí e incorporan valor añadido a las redes sociales divirtiéndonos, entreteniéndonos, haciéndonos perder el tiempo y, con frecuencia, también frustrándonos.

En ocasiones los usamos para evadirnos de nuestra rutinaria vida, llevando a cabo en el juego tareas incluso más rutinarias en nuestra vida real. Sin embargo, los queremos.

Aunque siempre empiezan siendo divertidos y nos ilusionamos con ellos, con el paso del tiempo cambian y sus creadores intentan sacarle mayor partido, limitando sus opciones y pidiéndonos que pasemos por caja por cualquier cosa. Sin embargo, aunque nos hagan la vida imposible, lo intentaremos de nuevo con otro, esperando que éste sea distinto…